El dominio no es tuyo
Algunas agencias registran el dominio a su nombre. Cuando quieres irte, descubres que la dirección de tu negocio en internet no te pertenece. Exige siempre que el dominio esté a tu nombre.
Pides tres presupuestos y te vienen tres cifras que no se parecen en nada para lo que aparentemente es el mismo trabajo. Te explico qué hay detrás de esa diferencia.
El precio de una web depende de cuatro factores: el tipo de proyecto, las funciones que necesite, si ya tienes los contenidos y cuánta competencia hay en tu sector. Por eso dos presupuestos pueden diferir mucho aunque los dos digan «página web». Lo importante no es buscar el más barato, sino entender qué incluye cada uno.
Si has pedido varios presupuestos, te habrás encontrado con diferencias enormes. No es que unos sean unos ladrones y otros unos santos: es que no están vendiendo lo mismo, aunque lo llamen igual.
1. El tipo de proyecto. Una página única muy directa, pensada para que quien entre llame, no tiene el mismo trabajo detrás que una web con secciones por servicio que construye marca a largo plazo, ni que una tienda con catálogo y pagos.
2. Las funciones. Reservas automáticas, panel de gestión para que actualices tú el contenido, chatbot, multiidioma o tienda. Cada pieza es desarrollo adicional. Aquí es donde más se disparan o se contienen los presupuestos.
3. Los contenidos. Si ya tienes textos y fotos profesionales, el proyecto avanza mucho más rápido. Si hay que redactar todo desde cero y buscar imágenes, son horas que se suman.
4. La competencia de tu sector. Posicionar una peluquería en un barrio con poca competencia digital no cuesta el mismo esfuerzo que un despacho de abogados en Jerez, donde hay veinte compitiendo por la misma búsqueda.
La web barata de plantilla. Compras una plantilla con tus textos metidos, normalmente en un constructor tipo Wix o WordPress con tema comprado. Funciona como tarjeta de visita digital, pero no lleva posicionamiento, así que solo la ve quien ya sabe tu nombre y lo escribe entero. Si tu objetivo es captar clientes nuevos, no te sirve.
El trabajo profesional para negocio local. Diseño adaptado a tu sector, textos pensados para convertir, SEO local de verdad, velocidad optimizada y ficha de Google configurada. Es lo que necesita la mayoría de los negocios de Cádiz, y donde mejor retorno hay.
El desarrollo a medida. Integraciones con software de gestión, áreas privadas de cliente, comercio electrónico complejo o multisede. Está bien si de verdad lo necesitas, pero para una peluquería o un despacho suele ser pagar por capacidad que no vas a usar nunca.
Algunas agencias registran el dominio a su nombre. Cuando quieres irte, descubres que la dirección de tu negocio en internet no te pertenece. Exige siempre que el dominio esté a tu nombre.
Un presupuesto barato que no menciona posicionamiento no es más barato: es otra cosa. Te entregan una web que nadie encuentra.
Cuotas mensuales con 12 o 24 meses de permanencia obligatoria. Si el servicio es bueno, no hace falta atarte.
De cuatro cosas principalmente: el tipo de proyecto (una página sencilla o una web con varias secciones), las funciones que lleve (reservas, panel de gestión, tienda, multiidioma), si ya tienes textos y fotos o hay que crearlos, y cuánta competencia hay en tu sector y tu zona, porque eso determina cuánto trabajo de posicionamiento hace falta.
La diferencia principal está en si es una plantilla rellenada o un diseño hecho para tu negocio, y sobre todo en si incluye posicionamiento. Una web barata normalmente no incluye SEO: existe, pero no la encuentra nadie. Esa es la diferencia entre un gasto y una inversión.
Sí, es lo habitual. Esa cuota cubre alojamiento, dominio, certificado de seguridad, copias de seguridad y soporte. Lo que no es normal es que la cuota te ate: la web y el dominio deben ser tuyos.
No necesariamente, pero sí debes exigir que te den el precio cerrado por escrito antes de empezar y que no se mueva después. Lo que sí es mala señal es que te den un presupuesto sin haberte preguntado nada sobre tu negocio.
Te digo en 10 minutos qué necesitas tú en concreto, sin venderte de más.